Publicado: 10th Noviembre, 2009
La leyenda cuenta que en el cementerio protestante de Málaga habita el espectro de un guardián protector que vela por el descanso de los difuntos que allí reposan. Muchos han sido los testigos que afirman haberlo visto vagar por el camposanto acompañado por la suave luz de su candil.
La necrópolis protestante malagueña de Saint George abrió sus puertas, puntualmente, a las 12 de la noche. Un nutrido grupo de turistas aguardaba en el exterior a la espera de disfrutar de las siniestras experiencias que se habían anunciado en un periódico local. El organizador del espectáculo Ghost Tour,
Sergio Calle Llorens, pretendía ofrecer un evento en el que los participantes, envueltos en el inquietante ambiente de un camposanto nocturno, pudieran conocer de primera mano las leyendas y las tradiciones que lo rodeaban desde antaño. El actor y guía de la ruta, Jonathan Blanca, ataviado con un hábito de monje, encabezó la comitiva, que iba deteniéndose en diferentes puntos del camposanto, donde narraba las historias de espíritus y de fenómenos extraños que habían protagonizado los visitantes y los vecinos en aquel lugar. Los ánimos se iban caldeando a medida que el grupo penetraba cada vez más en la parte antigua y boscosa de la necrópolis, en la que las tumbas y los panteones se ocultaban entre la maleza. Mientras el guía narraba la leyenda del guardián del cementerio, parte del grupo se giró para observar un repentino resplandor que apareció por sorpresa a lo lejos dentro de los márgenes del recinto. Poco a poco, la luz se fue acercando y se apreció la figura de un hombre, candil en mano, que caminaba renqueando. Los turistas comenzaron a sonreír y más de uno aplaudió la insólita escena, lo que contrastaba con el rostro blanco y estupefacto del guía, que al fijar la vista en el espectral inquilino había enmudecido. “Todos, menos el guía, pensaron que aquella figura pertenecía a algún actor del Ghost Tour, pero no tenía nada que ver con el evento. Es más, a los pocos segundos desapareció y no pudieron dar con ella a pesar de que la puerta principal estaba cerrada con llave. Dado el estado de pánico de nuestro guía, aquella noche tuvimos que suspender el show”, comenta Sergio Calle con asombro. ¿Quién era realmente aquel hombre, que recorrió un amplio tramo del camposanto acompañado por la débil luz de un candil? ¿Podría tratarse del guardián del cementerio?
Fuente: Mas Allá